Posteado por: Concha Huerta | 29/11/2016

Me llamo Lucy Barton

Quería recomendaros la novela, Me Llamo Lucy Barton, que ha dado a conocer en España a Elizabeth Strout, ganadora del premio Pulitzer en 2009 por Olive Kitteridge, una colección de relatos sobre una mujer, su familia y amigos en la costa de Maine.

Me Llamo Lucy Barton trata sobre la complicada relación entre una madre y su hija a través de unas conversaciones aparentemente banales pero cargadas de sentimientos ocultos. “A mí me dan envidia los hombres porque son capaces de enumerar sus problemas, aunque sea simplificando mucho. En cambio, entre madres e hijas, las tensiones tienen formas infinitas. Cada relación es un problema diferente… Tan fuertes son los lazos y tan fuertes los impulsos por romperlos“.

Lucy es una chica pobre y de campo que, a través de la educación, se ha convertido en una neoyorquina sofisticada de clase media que aspira a ser escritora. Un día enferma e ingresa en el hospital. Al día siguiente despierta y se encuentra junto a la cama con su madre, de la que llevaba años alejada. Lucy y su madre apenas hablan, no saben cómo expresarse el afecto ni cómo penetrar en sus respectivos mundos, pero algo hay que las mantiene unidas. “Lucy ha tenido siempre el anhelo de tener a sus padres. Pero ellos no eran los padres que ella quería y por eso se marchó

Me Llamo Lucy Barton trata sobre madres e hijas, pero también sobre la pobreza y las diferencias entre las clases sociales y el anhelo de construir una propia vida, aunque ello suponga abandonar lo conocido y comenzar de nuevo. “Es una manera muy americana de vivir. Nosotros nos movemos mucho. Gente que se marcha, es eso lo que somos los americanos. No quiero hacer un juicio al respecto porque no hay una manera perfecta de vivir. Pero nosotros, a veces, también tenemos el anhelo de ser como la gente en Europa que se mantiene cerca de sus raíces”

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Me Llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout. Duomo Editorial. 224 págs.

Posteado por: Concha Huerta | 19/11/2016

The Radical Eye

Una de las exposiciones que más me ha impactado este otoño en Londres es sin duda la de la colección de fotografías de Elton John en el Tate Modern. 200 imágenes que recorren los años 20, 30 y 40 del siglo XX algunas de ellas icónicas que vienen a mostrar un recorrido por las vanguardias de la mano de los mejores fotógrafos.

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En la entrada retratos modernistas de Man Ray que Elton John ha ido coleccionando durante 25 años. Dora Maar, Matisse y Satie o la icónica Lagrimas de cristal elegida por la Tate Modern como portada de la exposición. Enfrente una muestra de retratos de Irving Penn, como el de Dalí o Gypsy Rose Lee, de la que hace poco vi un musical en el West End.

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Dora Maar. Man Ray. 1936

La fotografía en los años 20 y 30 comienza a experimentar con luces, formas y movimiento. Encontramos algunos estudios de la figura humana con espectaculares juegos de luces y sombras, como un Desnudo de Edward Weston o el estudio de movimiento de Rudolph Koppitz, de una belleza casi lírica, algunas de mis favoritas sin duda.

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Desnudo. Edward Weston, 1936

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Estudio de movimiento de Rudolph Koppitz, 1925

Tampoco falta la fotografía como documento. Curiosas las estructuras metálicas de Rodchenko o los caminos desiertos de la América profunda de Walker Evans. Por no hablar de la extraordinaria imagen de una madre de emigrante de Dorothea Lang, de una fuerza que deja sin aliento. Todo un acierto esta exposición que nos acerca a una selección extraordinaria de la historia de la fotografía.

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Madre de emigrante. Dorothea Lang.1936

The Radical Eye. Fotografías de la colección de Sir Elton John. Tate Museum. Londres. Hasta el 7 de mayo de 2017.

Posteado por: Concha Huerta | 07/11/2016

Mckellen y Stewart en el Wyndham

Quería recomendaros la última obra que hemos visto en Londres. Se trata de No Man’s Land (Tierra de nadie) en el Teatro Wyndham, una de las piezas más famosas del Nobel Harold Pinter.

Me hacía mucha ilusión ver en escena a Ian McKellen y a Patrick Stewart. Dos actores que comparten amistad de toda la vida. Se conocieron estudiando en RSC y desde entonces comparten su pasión por Shakespeare y por el teatro. Participaron juntos en 1977 en Every Good boy deserves favor en Broadway. En 2009 triunfaron con Esperando a Godot de Samuel Beckett y ahora con Tierra de Nadie de Pinter en el Wyndham, en ambos casos dirigidos por Sean Mathias.

Dos escritores de sexagenarios toman la última copa en la mansión de uno de ellos tras haberse encontrado en un pub cercano. Ian McKellen, Spooner, arranca las primeras sonrisas con un atropellado monólogo que borda la ansiedad y las ganas de agradar que imaginara Pinter para su personaje. Patrick Stewart, Hirst, le escucha con paciencia infinita, concentrado en beber sin parar hasta que abandona el cuarto a cuatro patas. El contraste resulta muy cómico, no paramos de reírnos.

A la mañana siguiente, Hirst reaparece muy animado y saluda a Spooner como si fueran amigos de toda la vida, incluso llega a insinuar que tuvo un lío con su mujer en un verano de hacía treinta años. Spooner, agotado tras una noche en el sofá, encerrado en la habitación por el secretario de Hirst, le observa con recelo hasta que se da cuenta de que son imaginaciones de Hirst y decide seguirle el juego.

La comedia tiene un trasfondo dramático. Uno no sabe si en el fondo son un par de masoquistas o si hay algo más entre ellos. Las obras de Pinter están llenas de contrasentidos y secretos. No man’s land, su obra más poética, parece mostrar algunos de los miedos del propio Pinter: el aislamiento de la fama, el miedo a olvidar los propios recuerdos. En cualquier caso, la interpretación brillante de McKellen y Stewart nos hace levantarnos de la butaca y aplaudir a rabiar tras la última escena. Todo un lujo poder ver actuar a estos dos actores soberbios. Una experiencia única.

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No Man’s Land de Harold Pinter. Dirigida por Sean mathias. Con Ian McKellen y Patrick Stewart. Wyndham Theatre. Londres. Hasta el 17 de diciembre de 2016.

Posteado por: Concha Huerta | 02/11/2016

La mentira

31 de octubre, 9 de la noche. El Teatro Maravillas completamente lleno. En el escenario una matrimonio espera a que lleguen los invitados a la cena. Alicia, Natalia Millán, está nerviosa. Le pide a Pablo, Carlos Hipólito, que cancele la cita. Pablo intenta disuadirla con mano izquierda y paciencia, ha abierto dos botellas de vino carísimo y no quiere echar a perderlas. Primeras risas.

Alicia confiesa que vio a Miguel besando a una joven en la calle y que va a tener que contárselo a su mujer en cuanto llegue. Pablo le dice que sería un disparate. Que sería mucho mejor no decirla nada para que no sufra. Alicia le dice que ella no puede soportar las mentiras. Pablo que mentir puede ser un acto de cariño. Cuando finalmente llama para cancelar, suena el timbre de la puerta. Comienza el juego de verdades y mentiras que termina envolviendo a estos cuatro personajes entre las carcajadas del público.

La mentira de Florian Zeller es una comedia divertidísima, un verdadero tratado sobre la vida conyugal con diálogos brillantes. Estrenada esta temporada en el Teatro Edouard VII de París se ha convertido en una obra de referencia en la cartelera parisina. A España llega adaptada por David Serrano y dirigida por Claudio Tolcachir que cuenta con actores estupendos.

Carlos Hipólito ( El Crédito)  y Natalia Millán (Velvet) están que se salen. La pareja de amigos interpretada por Armando del Río y Mapi Sagaseta, tambien muy divertidos. No paramos de reír en la hora y media que dura la comedia. No me extraña que el teatro Maravillas esté lleno hasta la bandera.

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La Mentira de Florian Zeller. Teatro Maravillas. Madrid. Hasta el 11 de diciembre de 2016.

Posteado por: Concha Huerta | 27/10/2016

Tres restaurantes en París

Quería recomendaros tres restaurantes que he descubierto el pasado fin de semana en París. Una brasserie gourmet escondida en un patio de Le Marais y dos restaurantes muy animados para cenar en el triángulo de oro de París, Yeeels y Matignon.

Brasserie Grandcoeur

El Chef argentino Mauro Colagreco, dos estrellas Michelin por su restaurante Le Mirazur en Mentón, dirige este espacio en Le Marais cerca del Centro Pompidou. La Brasserie, con una cocina más ligera que la de Mentón, se encuentra en el patio de varios estudios de danza con lo que la música nunca falta. El interior de muros picados y vigas vistas, ensalza  la antigüedad del inmueble. El servicio atento y eficiente.

Pedimos como entrantes setas salvajes salteadas con huevo, deliciosas, y paté de pintada, interesante e intenso. Después tagliatelle verdes con setas y piñones, muy cremosos, guiso de cordero, realmente sabroso y un secreto ibérico que se deshace en la boca. Se nota la calidad de la materia prima. Para terminar una tarta de chocolate exquisita. Nos apuntamos esta dirección para repetir en nuestra próxima visita.

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Brasserie Grandcoeur. 41 rue du Temple, 75004 París. 01 58 28 18 90

Restaurante Bar Yeeels

Sorprende la decoración a medio camino entre el New York de los años 20 y los salones parisinos, refinada y elegante. Nos sentamos a la mesa entre paredes de cristales en butacas de terciopelo, muy cómodas. La música que acompaña la cena mezclada en vivo por un Dj estupendo, nos hace vibrar en nuestras sillas. Empezamos bien la noche.

En la carta conviven ensaladas détox con pulpo con judías blancas. Probamos el foie gras, especialidad francesa por excelencia y el pastel de marisco, un acierto. Después salmón y bacalao fresco, sencillos y ligeros, y para acompañar un puré de patatas de sabor intenso. La mantequilla francesa le da un sabor diferente. Compartimos de postre una tartaleta de mango y fruta de la pasión deliciosa y una tabla de quesos exquisitos. Una cena animada y divertida. Todo un descubrimiento.

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Restaurante bar Yeeels. 24, avenue Georges V, 75008 París. + 33 1 42 88 75 75

Matignon

Llegamos a Matignon el sábado por la noche. Un grupo de gente muy chic espera a que atiendan su reserva. En el interior decorado por Jaques Garcia, un puñado de mesas pequeñas en tres salas abarrotadas de parisinos. La música que acompaña la cena nos recuerda que si se desea se puede bajar después al club para bailar en la pista.

Para comenzar pedimos la crema de calabaza cremosa y unos espaguetis de calamares tiernos muy originales. Me apunto la receta. Después una pechuga de campo a la plancha, muy ligera, ideal después de tantos excesos y un entrecot en su punto. Para terminar compartimos un eclair de chocolate gigante con un relleno muy conseguido. No sé qué disfrutamos más, si de la comida, la música o del panorama frente a nuestra mesa. Todo un estudio de sociología. Un broche de oro para un fin de semana especial en París.

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Matignon. 3 avenue Matignon. 75008 París. 33 01 42 89 64 72

Posteado por: Concha Huerta | 24/10/2016

Domingo en el Sena

Domingo soleado. La fachada del Louvre reluce con un sol de primavera. Un puñado de turistas se hace fotos junto a la estructura de cristal que adorna el patio. Homenaje particular a la pirámide de Giza del arquitecto Leoh Ming Pei que cumple ya 25 años. Cruzamos el patio y bordeamos los jardines de las Tuileries. Apenas unas hojas teñidas de cobre. El otoño se hace esperar en París este año.

Cruzamos el Sena y paseamos por calles estrechas abarrotadas de anticuarios y galerías. Qué diferentes de los grandes bulevares del centro. En St Germain, algunas parejas pasean con el periódico en la mano y una correa en la otra, los parisinos adoran a sus perros. Los escaparates de marcas de decoración nos hacen soñar con un piso en esta zona. Algo complicado en una de las zonas más exclusivas de París. Pero soñar es gratis.

Más adelante los parisinos abarrotan la terraza de Les deus Magots donde pensábamos almorzar. Habrá que volver más tarde. Entramos en St Germain des Pres, la Iglesia más antigua de París, la primera de estilo gótico. El altar mayor está en reconstrucción así que recorremos las capillas laterales, testigos de 15 siglos de historia e innumerables avatares, incluida su reconversión en fábrica de salitre en la Revolución francesa.

A la salida, en la rue Bonaparte, encontramos un escaparate minúsculo abarrotado de cartas firmadas por Goethe, Diderot y Luis XIV, habrá que volver cuando esté abierta para descubrir más tesoros. Al llegar al Sena, paseamos despacio por la orilla soleada. Las aguas de un azul oscuro y transparente relucen bajo un cielo añil sin nubes. Qué bonito está París cuando no llueve.

Llegamos sin darnos cuenta a la las islas, con sus fachadas de seis alturas y la silueta inconfundible de Notre Dame de París al fondo. No puedo resistir la tentación de acercarme a admirar una vez más su fachada y las torres gemelas, máxima expresión del gótico, 850 años de historia que nos saludan con el tañido de sus famosas campanas. Nada más relajante que pasear en domingo por el Sena.

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Museo del Louvre

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Puente sobre el río Sena

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La iglesia más antigua de París. St Germain des Pres.

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Notre Dame de París. Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 18/10/2016

Fin de semana en París

Viernes 15.30, estación de St Pancras. Embarcamos en el Eurostar en nuestro primer viaje bajo el Canal de la Mancha que nos deja en dos horas y cuarto en el centro de París. Muy cómodo. En el hotel, Mena y Sofía, que llegaron de Lisboa por la mañana, nos reciben con los brazos abiertos. Que ilusión que se hayan animado a compartir con nosotras este fin de semana.

Hacía mucho tiempo que no visitábamos París. Demasiado. Nubes, por veces lluvia. Los parisinos caminan deprisa por las aceras anchas. El sol se cuela entre las nubes y enciende las fachadas de piedra blanca. Al fondo la silueta majestuosa de la Ópera con sus dos esculturas doradas. Una imagen que nos traslada a otros tiempos, cuando rasos y terciopelos adornaban sus salas.

Giramos por el boulevard des Capucines hacia la plaza de La Madelaine. Sus columnas corintias celebran la grandeza de la armada napoleónica.  Descendemos por la rue Royale entre escaparates de lujo. En el patio de Le Village Royal descubrimos osos polares, leones y tigres, el diálogo entre instinto animal y la naturaleza humana de Orlinski, el escultor francés más cotizado del momento.

Sin darnos cuenta llegamos a la Plaza de la Concorde. Me vuelve a sorprender su tamaño, la más grande de París sin duda. Y su ubicación privilegiada. Entre La Madelaine y la Asamblea Nacional de norte a sur y el Arco de Triunfo y el Louvre de oeste a este. Nos hacemos unas fotos junto al obelisco. Al fondo la silueta de la torre Eiffel. Una imagen única.

Cruzamos a la Rue de Rivoli de vuelta al Louvre. A medio camino, una parada en Angeline, mi salón de té favorito de París. Un chocolate caliente con croissants y eclaires de chocolate. Los mejores que he tomado en años. Cuando volvamos a Londres nos llevaremos una bolsa repleta de ellos. En el hotel, un rato de descanso antes de la cena. Tenemos mesa en Yeels, uno de los restaurantes más animados de la noche parisina. El mejor broche para nuestro primer día en París.

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Ópera Palacio  Garnier. París

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Iglesia de la Madelaine. París

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 Detalle de la exhibición Nacido salvaje de Orlinski. Le Village Royal. Paris

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Obelisco Luxor. Plaza de La Concorde. París

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 Salón de té. Angelina. 226 Rue de Rivoli. París

Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 09/10/2016

Ciencia contra la pobreza

Descubro este domingo un reportaje sobre Esther Duflo, una economista francesa que ha creado un laboratorio para diseñar nuevas estrategias en la lucha contra problemas globales. Cada párrafo que leo quedó más asombrada con la genialidad de esta profesora del MIT de 43 años que decidió de niña que la pobreza era “el único problema interesante sobre el que pensar”

Su trabajo, que le ha valido ya varios premios, entre ellos el Príncipe de Asturias en 2015 en Ciencias Sociales, no se centra en clichés para mejorar la vida de los más desfavorecidos sino en qué acciones tienen más impacto para resolver cada problema. Para ello creó en 2003 el Laboratorio de la Pobreza que hoy cuenta con 136 economistas que investigan y evalúan programas a base de pruebas aleatorias, como si fueran ensayos clínicos.

Si se ofrece 1 kilo de lentejas gratis a las familias, la tasa de vacunaciones se multiplica por 6; enseñar a cuidar una vaca a los que viven en pobreza extrema mejora considerablemente su situación económica al cabo de tres años. “Lo más efectivo y barato para que más niños vayan a la escuela es darles unas pastillas que les quiten los parásitos intestinales”.

Según la OMS 600 millones de niños están infestados con parásitos que les privan de nutrientes y les dejan demasiado cansados para ir a la escuela. El gobierno de la India, siguiendo sus recomendaciones, comenzó el pasado 10 de febrero un programa contra las lombrices nada menos que para 140 millones de niños. “No se trata de conseguir soluciones milagrosas pero si de comprender algunas piezas del puzle”.

Termino de leer el artículo llena de admiración y alegría. Los experimentos de Esther Duflo son quizá una de las mejores iniciativas que he leído en años para ayudar a resolver uno de los problemas endémicos de nuestro mundo. Una magnífica iniciativa que quería compartir con todos vosotros.

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Esther Duflo en una conferencia. Equivocarse, volver a probar, acertar. (Algunas veces)

Posteado por: Concha Huerta | 30/09/2016

Cascáis septiembre

Paseo con los pies desnudos sobre la arena húmeda de La Duquesa. El cielo impoluto, las aguas mansas. Una brisa cálida acompaña cada uno de mis pasos. Sus rastros se desvanecen con cada golpe de agua. Un agua sorprendentemente templada. Al atardecer las aguas siempre son más cálidas.

Alcanzo un grupo de gaviotas que revolotean sobre surcos horadados en la arena. Confiadas levantan un vuelo corto a mi paso para volver a posarse en su bastión de la playa. En otoño, la playa libre de visitas, es su morada.

Continúo hasta las rocas al pie del muro que sostiene el paredao, que bordea la costa hasta más allá de Estoril. La marea está baja. Los cangrejos se ocultan en batientes de algas. Las olas se mecen con un vaivén armónico. El mar se expande y se envuelve en torbellinos de espuma.

Los últimos rayos de poniente tiñen de rosa el horizonte y las aguas. El alma se inunda de armonía, el corazón de calma. Una tarde más de septiembre, la última. Qué maravilla despedir el mes en esta playa idílica.

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Playa de La Duquesa. cascais. Foto: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 21/09/2016

Hacia la paz interior.

Esta mañana comencé el día con una sonrisa. Con una no, con varias, siguiendo los ejercicios que aprendí este verano en Hacia la paz interior de Thich Nhat Hanh, monje budista exilado de Vietnam en 1966, cuyas enseñanzas sobre la respiración consciente y la importancia de los pequeños acontecimientos de la vida cotidiana en la búsqueda de la armonía, han dado la vuelta al mundo.

Encontré esta joya en mi tienda favorita de productos naturales y me la
lleve de vacaciones junto con 10 volúmenes cargados de historia, investigaciones policiales y aventuras. Dado su pequeño tamaño y poco peso, decidí llevarlo en el avión y no pude dejar de leerlo en todo el trayecto.

Llevo unos años estudiando temas de salud y búsqueda de la paz interior. He asistido a varios cursos de psicología del bienestar, estudiado medicina china, dietas personificadas como la del grupo sanguíneo o la ayurvédica y prácticas de meditación. La oferta es enorme. Resulta difícil seleccionar entre tanto título. La búsqueda de la paz y la armonía es uno de las aspiraciones vitales del ser humano desde el principio de los tiempos.

El camino es un proceso individual que varía según las experiencias de cada uno. Por eso todas las ayudas son bien recibidas. Lo primero que me llamó la atención de Hacia la paz interior es el título, que tan bien resumía mi búsqueda. La introducción del Dalai Lama fue toda una sorpresa. Increíble encontrar en sus bellas palabras las conclusiones a las que yo misma había llegado sobre este tema.

Solo se puede lograr la paz mundial a través de la transformación interna del individuo; es un proceso difícil pero es la única vía. Solo cuando el amor, la compasión y la generosidad germinan en el interior de un individuo, este será capaz de crear un ambiente de paz y armonía. Esta atmósfera puede ser ampliada y difundida del individuo a la familia, de la familia a la comunidad y finalmente al mundo entero”.

Thich Nhat Hanh nos enseña que la paz está presente aquí y ahora, en nosotros y en todo lo que hacemos o vemos. Lo importante es estar en contacto con ella. Somos muy buenos preparándonos para vivir pero no tanto viviendo. Pero no debemos olvidar que la paz y la felicidad están a nuestro alcance en cualquier momento. Respirar conscientemente nos acerca a ellas.

No hay mejor modo de comenzar el día que con una sonrisa. “Ser capaces de sonreír en nuestra vida diaria no solo nos beneficia a nosotros sino a todo el mundo”. Thich Nhat Hanh nos regala algunas técnicas que ayudan a concentrarse en el ahora y descubrir la alegría que forma parte de nuestras vidas.

A mí me gusta especialmente la respiración de la sonrisa. Consiste en inspirar repitiendo mentalmente, inspiro y tranquilizo mi cuerpo, y exhalar repitiendo, expiro y sonrió. A las tres veces de repetirla me siento llena de vitalidad y energía, de paz y alegría. Espero que a vosotros también os ayude.

Feliz Día Internacional de La Paz.

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Hacia la paz interior. Thich Hhat Hanh. Editorial Penguin Random House. Barcelona 142 págs. 2012.

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