Posteado por: Concha Huerta | 16/07/2009

Voces del Levante.

Me despido de Madrid visitando el templo del arte. La mañana sorprende con briznas de primavera. El sol nos da una tregua. Los jardines muestran sus mejores galas, hierva recién cortada, hojas frescas. La sombra pétrea de Velazquez aguarda frente a la puerta.

Cruzo pasillos rojos hasta el claustro contenido de luces y sombras. Unas mujeres gesticulan frente a la puerta. Hay que fijarse en las playas y telas; a mí no me van los museos; un día al año no mata. Los lienzos de Sorolla desbordan las paredes claras.  Gris. Sollozos. Ya me advirtió madre que el Julián era mala pieza, que va a ser de mí,  aonde piensan llevarme. Frente a él otro vagón en penumbra. Negro. Garganta quebrada. Esas cuatro so tien huesos. Si me sabré yo lo que gusta. Piel blanquina y carne magra.

Más adelante irrumpe la luz. Blanco. Voces dulces repasan una vela recogida en el patio. No me digas niña que me quieres, que tus ojos no me engañan y el corazón me duele. Desde la sinfonía de blancos del lecho materno. Qué cara tan dulce tiene mi niña, la llamaré María como a la santa. Hasta la sensualidad de la venus que Sorolla recrea sobre el raso. Un estudio, sólo es un estudio. Y tu padre empeñado en que pinte. No sería capaz de colorear una piel así en mil años. Y cómo le brillan las sábanas.

Otra planta, otra sala. Un prado del Nalón salpicado de flores blancas. No sé que ve en tanto cuadro. Tenemos que salir a dos y media. Una buena fabada. Cuanto lío en la oficina. Una tarta de Rosita. Vacaciones, a saber qué pasa a la vuelta. Verde. María adolescente vestida de labradora. La complicidad con el padre artista, la mirada envuelta en hierba.

Y el mar. Agua y arena. Apoteosis de luz filtrada entre toldos y sombrillas. La paleta cromática de un Sorolla obsesionado con su tierra.   Tenía que tener un ojo perfecto, como el oído perfecto del músico que distingue todos los sonidos. Ojo perfecto para captar las  tonalidades escondidas en las telas blancas. Cuando yo veo blanco, veo blanco y punto. Las figuras en movimiento. Pescadores arrastrando barcas y bueyes. Niños  chapoteando en la orilla. Mujeres estilizadas sujetando velos y pamelas. Levante. El mar empastando cuerpos y telas con sus tonos verdes, azules y violetas.

Saliendo del baño. 1908. Oleo sobre lienzo, 176×111,5 cm.

Joaquín Sorolla. Museo del Prado. Hasta el 6 de septiembre de 2.009


Responses

  1. Dijo un maestro zen que yo conocí.

    ‘Todo sutra, necesita de un maestro’

    De la misma manera la belleza necesita tus ojos para ser observada.

    …no le busques sentido, no lo tiene. miguel.

  2. Dejarse conducir hacia lo alta y contemplar la vida con ojos nuevos.


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