Posteado por: Concha Huerta | 03/12/2009

Pioneras

Mediodía de diciembre. Un puñado de curiosos observaba con incredulidad y respeto un coleóptero de tubo y tela de catorce metros. Yo no les prestaba atención, concentrada en los niveles de aceite, la gasolina y las bujías. Mi hermano revoloteaba alrededor de la aeronave capturando hasta el último detalle con la vitalidad de los quince años.

 –  Cómo mola la hélice. ¿No es peligroso llevar gasolina en los asientos? El motor es clavado al de mi moto. 

–   También es de dos tiempos.                         

 –   Y el paracaídas ¿desde qué altura funciona? Eso que sobresale, ¿es un cohete? ¿Lo has probado ya?

 –   Es sólo para emergencias. No se prueba. 

Terminado el chequeo, se colocó el casco y los cinturones en la trasera de mi asiento. Calenté el motor y rodamos hacia la pista. La manga apenas se movía. Motor al máximo, un suave tirón y la nave se elevó hacia el sol de otoño. Sobrevolamos barbechos, caminos de tierra y tejados. Unas torcaces se alinearon al ala derecha y nos acompañaron unos minutos. Al volver hacia el campo, me di cuenta de que algo iba mal. El timón se agitaba descontrolado entre las rodillas. Si le pasa algo a mi hermano, mi padre me mata. 

Comprobé que los pedales funcionaban, mi hermano pequeño, reduje motor e intenté girar con los alerones. El príncipe de la casa. Sobrevolé el campo, la alegría de mi padre,  y al encarar la pista, su futuro, vi por debajo otro avión aterrizando. Las cenas entre alcohol, voces y lágrimas. Volví a tomar altura. Otra locura de la niña”. Cinco minutos interminables. Estadísticas de accidentes. Último giro desviado. Terminantemente prohibido que el niño vuele”. Corregí la posición, si quiere matarse, que se mate sola”, y descendí hasta tocar tierra. Desconecté el motor, me arranqué el casco y caí de rodillas sobre la tierra compactada. Mi hermano saludaba alegre a los que corrían hacia la pista. 

–   Ha sido increíble. La mejor experiencia de mi vida. Que velocidad.  Con todo el cuerpo al aire. Y cómo lo lleva mi hermana. Tan suave como un guante. La única piloto del campo. Una autentica pionera.

 

Amelia. Dirigida por Mira Nair. USA. 2.009. Con Hillary Swank, Richard Gere y Ewan McGregor.


Responses

  1. Un texto muy vivo Concha, mucho más vivo que la película.

  2. Recuerdos de mi época de piloto traidos por las imágenes de aquellos vuelos sobre la estepa. Otra vida


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