Posteado por: Concha Huerta | 20/09/2010

En la Boca do Inferno

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo.

Atardecer en la Boca do Inferno. Me arrastro con pasos cansados entre rocas salpicadas de tomillo. A mi derecha el horizonte va engullendo una esfera incandescente que se empasta con nubes escarlatas. La marea alta, las olas desgranando fallas al granito. Escojo una roca plana y me siento a contemplar gaviotas jaspeadas. Manchas opacas que recorren la costa entre gemidos y se pierden hacia Guincho, las arenas de tu infancia.

Un pájaro burlón cruzó a ras del suelo y gimió imitando el quejido de un niño; más allá se le oyó dar un gemido como de cansancio, y todavía más lejos, por donde comenzaba a abrirse el horizonte, soltó un hipo y luego una risotada, para volver a gemir después.

La brisa envuelve la tarde en murmullos secos y escapa hacia la bahía desdibujada en azul tornasolado. Una campana lejana tañe ocho lamentos con ecos metálicos. La luna intermitente del faro de Santa Marta prepara las ánimas para el ocaso. Un cormorán extiende sus alas pardas y arranca espirales a las corrientes del océano. Después sobrevuela las rocas ahogadas de espuma en busca de sustento. Sobrecoge ese vuelo solitario.

Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba lleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso. Estuvo un rato allí desfigurada, sin dar ninguna luz, y después fue a esconderse detrás de los cerros. (Pedro Páramo. Juan Rulfo)

Cierro los ojos e intento fijar estas imágenes preñadas de belleza en la necesidad de aliviar tu infinita ausencia.

Boca do Inferno. Foto: C. Huerta

Pedro Páramo. De Juan Rulfo. Edición de José Carlos González Boixo. Editorial Cátedra. Madrid 2009. 251 págs.


Responses

  1. Esa foto tan hermosa transmite cada una de las sensaciones que describís con tanta delicia. Los pesares pueden volverse tolerables si uno busca un poco de consuelo en las bellezas que natura nos brinda. Te mando un abrazo fuerte.

    • La naturaleza es una fuente de inspiración con sus cuadros sorprendentes. y los atardeceres en la costa cuadros irrepetibles que ensanchan el alma. Un saludo

  2. Um trabalho sobre o vazio. Uma voz de angustia,um grito sem voz, contemplação sem procura.
    Mas… o “cormorán” abre as asas ao vento, voa, procura o sustento.
    um abraço.

    • El vacío que usurpa el alma de quienes sobreviven a las tristezas de las perdidas. Un vacío que termina transformando la visión y la sensibilidad de las almas. Un saludo.

  3. Querida Concha, tu prosa encaja de maravilla con la de Juan Rulfo. En tu texto se palpan los huecos de la ausencia, la convivencia del alma que se establece con los que se han ido y la fortaleza del lazo que nos mantiene unidos a ellos, los otros
    Un abrazo,

    • Fui a pasear al terminar de releer Pedro Páramo, sin duda una de los mejores textos que he leido. La puesta de sol me atrapo en sus redes y me deje llevar por los sentidos henchidos por este libro magnifico. Un saludo

  4. […] Articulos Actualizados : En la Boca do Inferno […]

  5. Maravillosa instántanea, misteriosas palabras escogidas del libro de Juan Rulfo, cargado de simbolismos, como lo son los espacios que dejan aquellos que no volverán.
    Podría ser la primavera a este lado del planeta mi querida Concha, pero podría ser, sin lugar a dudas, la nostalgia la que nos une.
    Un gran abrazo

    • Que hermosas palabras me regalas desde el otro lado del Atlántico. Cuanta ayuda para sobrellevar la carga de la nostalgia. Un saludo

  6. Maravillos ensamblaje, ese Pedro Páramo que necesita ser releído cada cierto tiempo, ese paseo en un atardecer en que el nuevo día camina hacia ultramar, la imagen conseguida, y tu texto. Gracias por lo que nos transmites.

    Saludos.

    • Pedro Paramo me sorprende en cada lectura. Queria terminar el viaje con un poco de literatura de primera. Ojala tanta lectura me contagia de un poco de sabiduría. un saludo.

  7. […] (Post traducido por Xico N. F. del español En la Boca do Inferno) […]

  8. Hay textos inagotables, como Pedro Páramo, y hay sensibilidades como la tuya, capaces de tejer preciosos encajes con las palabras. Una delicia.

    • Cuantos me alegran tus palabras. Un saludo

  9. qué bueno, concha, como logras con la ayuda de rulfo fijar el instante de la fotografia. una instantanea sobre otra instantanea, je.
    abrazo.

    • Me alegra que te guste. Un saludo

  10. Me tire unos meses repitiendo la frase a modo de saludo-broma: Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo
    Lo hacía con los amigos, al llegar al lugar de encuentro.
    El Páramo en Llamas, podría decir que cuando lo terminé me encontré en un desierto, abrasado por el sol, descalzo y con una gallina bajo la camisa.
    Pocos libros me han llenado tanto con tan pocas palabras.
    Cuando lo cogí nadie me advirtió del argumento, así que de lo descubrí de repente, de pronto me vi entre los muertos de Comala, en ese ciclo de tiempo impreciso. En ese universo de Rulfo, tan personal e intransferible.

    Un abrazo

    • Curioso que hayamos coincidido en escoger la misma frase. Pero hay novelas que dejan una huella indisoluble en el alma y Pedro Paramo es sin duda una de ellas.
      Un saludo


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