Posteado por: Concha Huerta | 11/04/2013

Dos Mujeres

Esta semana, hemos perdido a dos mujeres singulares. Margaret Thatcher, la Dama de Hierro británica, y Sara Montiel, la campesina de Campo de Criptana que conquistó Hollywood. Una rubia decidida, anglosajona de los pies a la cabeza, y la otra una morena de raza destilada en lo más profundo de La Mancha. Se llevaban tres años y sin duda dejaron una huella en la historia. Una historia normalmente escrita por y para hombres.

Margaret Thacher tuvo el merito de hacerse un hueco en un mundo de hombres, el partido conservador británico. Y no solo un hueco. Se hizo cargo de una nación en decadencia y trabajo sin descanso y con firmeza para devolverle el lugar que ella creía le correspondía en Europa. Nacida para mandar, nunca le preocuparon los sacrificios para alcanzar sus metas a costa de su propia imagen, alabada y odiada hasta su muerte.

Sarita logro el sueño de toda niña de posguerra, alcanzar la fama y codearse con las estrellas de Hollywood. Y nada menos que con Gary Cooper, ídolo de mi propia madre, James Dean  y Burt Lancaster. Un cuerpo voluptuoso y una mirada rebelde fueron sus armas para conquistar las Américas. Y después gracias a un último cuplé, nuestra patria, donde levantó deseos de toda una generación de españoles y las envidias de sus parejas.

Me encontré a Margaret Thacher la primavera pasada en Claridge’s. Casi no reconozco su figura diminuta entre cuatro caballeros de negro. El cabello la delataba, perfectamente peinado y controlado como todo en su vida, desde los estudios en Oxford hasta su carrera como primera ministra en los ochenta, una carrera forjada con convicción y esfuerzo, nuestro mejor hombre en Europa, en palabras de Reagan.

La última foto que vi de Sara Montiel me dejó turbada. Una capa gruesa de maquillaje intentando redibujar un rostro ajado por el tiempo y los excesos. Pobre Sarita. Cuanto debía dolerle descubrirse cada mañana frente al espejo. Pero los años no pasan en balde y la belleza es probablemente el adjetivo más efímero.

Margaret y Sara nos abandonaron el lunes. El día y la noche, el norte y el sur, la frialdad de la primera dama británica y la sensualidad de nuestra mejor cupletista. Azares del destino unen estas dos vidas en un mismo día. Dos Mujeres con mayúsculas que sin  duda revolucionarán el cielo y el infierno.

Margaret_ThatcherMargaret Thacher

sara-montiel1

Sarita Montiel


Responses

  1. Margaret la política y Sara la artista, dos grandes mujeres sin duda, la primera inevitablemente odiada por unos, cosas de la política, la otra amada y deseada por los más, ya no están, se han marchado a ése lugar desconocido y temido por casi todos nosotros.
    Gracias por éste oportuno post.
    Un Abrazo 😦 .

  2. Qué bella semblanza de estas dos mujeres vistas por otra mujer. Saludos.

    • Gracias Ana maría. Yo no creo mucho en las coincidencias. Que estas dos mujeres nos dejaran el mismo dia quiza fuera karma… Un saludo

  3. Dos mujeres de bandera sin duda, cada una a su estilo. un beso.

    • Unos personajes que no dejan indiferentes sin duda. un saludo

  4. dos parteaguas se nos fueron. honor a quien honor merece… beso rub

    • me gusta la palabra parteaguas que no se muy bien que significa pero suena muy bien. Un abrazo

  5. Tan lejanas entre sí y unidas por una fecha en la cual se fueron según se crea a rendir cuentas.
    Lo bueno de Sarita es que las puede decir cantando maravillosamente.
    Hasta pronto.

    • Pobres angeles y demonios, estas los van a dejar firmes… Un saludo

  6. Dos opuestos, como muy bien has recalcado. Margaret Thatcher vencida por el alzheimer, ella que era todo cerebro y la otra vencida por su caricatura. La muerte nivela.
    Un abrazo

    • Muy curioso que se llevara a estas dos Mujeres el mismo día. Un saludo

  7. Nacida en 1928 en Campo de Criptana (Ciudad Real) y bautizada como María Antonia Abad Fernández, desde su más tierna infancia la pequeña María siempre destacó por sus enormes dotes artísticas e incomparable belleza. Esto la llevaría a sus primeros papeles en el cine con “Te quiero para mí ” y “Bambú”, con apenas 17 años. En ambas tendría papeles secundarios, pero ya trabajaba junto a grandes de nuestra industria como Fernán Gomez. Corría el año 1945 y la actriz decidía cambiar su nombre artístico para adoptar el que le acompañará durante toda la eternidad: Sara Montiel. Tres años después llegaría su primer gran papel en la cinta de Juan de Orduña “Locura de amor”, con Aurora Bautista y Fernando Rey. Películas como “El capitán Veneno” junto a Fernán Gómez o “Pequeñeces…” provocarían su segundo salto importante, el que le llevaría a Méjico para rodar películas como “Cárcel de mujeres”.


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