Posteado por: Concha Huerta | 14/01/2014

Madrid, rebajas

Amanece en penumbra. Las nubes cubren por completo el cielo sobre la capital de España. Llovizna. El viento de la sierra serpentea entre la piel a los huesos. No me extraña que Juan esté en cama con fiebre y gripe. Salgo cubierta con capucha y plumas térmicos. Los machetes sobre la ventana retumban aun en mis oídos. Mala época para remozar la fachada.

En Cardenal Cisneros compro varios metros de tela plástica para proteger los balcones salpicados de cascotes. El pobre de José se pasó el fin de semana limpiándolos. Las nubes se despejan y un rayo de sol me ilumina el rostro. Llovizna. Una punzada de dolor entre la espalda y la cadera. Espero que no sea reuma. Bonita herencia de mi padre.

Los escaparates salpicados de números rojos, 40%, 50%, e incluso algunos 70% de descuento. Este año no queda más remedio que tirar los precios con tanta crisis. Varias mujeres revuelven mostradores en Zara que parecen montañas desechadas. Nunca me gustó el desorden de las rebajas. Pero necesito unas cortinas para el despacho, así que me uno a ellas y rebusco con ansia. Encuentro un par de lino crudo al tono del papel del cuarto. 35.99 cada una. Una suerte de rebajas.

rebajas


Responses

  1. Es un ritual anual al que muchas personas están apuntadas y además vienen muy bien.
    Un Abrazo Concha 🙂 .


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