Posteado por: Concha Huerta | 02/06/2016

GLENN

Aria
Ellos no te conocen como yo. Por espacio de unos minutos te encuentras desorientado. Lo sé. Perdido. A oscuras en el laberinto de una ceguera que nada tiene de visual. Por ello, para no aventurar un paso en falso, tus pies orbitan alrededor del piano: un Yamaha tan negro y lustroso que asemeja un espejo.

Así comienza Glenn, la biografía que Alejandro Castroguer dedica a Glenn Gould, el pianista canadiense, famoso por sus excentricidades y por las 2 grabaciones que hizo de las variaciones Goldberg con 24 años y con 48, nunca superadas, que ahora acompañan mi lectura.

Lo primero que llama la atención de la novela es su estructura. Entre dos arias, treinta capítulos de extensión idéntica que desvelan la vida y pasiones de este genio marcado por el amor a la música. La misma estructura de las variaciones Goldberg que Bach compusiera en 1741. Un encargo del Conde Keyserlingk para que el clavicordista  Goldberg, destacado alumno de Bach, lo entretuviese durante sus largas noches de  insomnio.

Hablan las manos, pues no paran quietas. pero también sus ojos, que cartografían todo cuanto le rodea: los haces de cables, el ataúd que es el Steinway, las luces, las sombras de quienes van y vienen en torno suyo, esas pisadas que orbitan a su alrededor. Todavía no se atreve a mirar a nadie. Le basta con sentirlos al otro lado de la timidez. 

Castroguer combina dos voces, la de un narrador demasiado implicado en la genialidad de este pianista y la del propio Glenn imaginada tras una documentación exhaustiva. Porque a pesar de tratarse de un cuento, como el mismo lo define, se trata sin duda de una de las mejores y más fieles a aproximaciones a la vida del artista.

Tantos años después la música de Bach sigue siendo esa isla a la que corro a esconderme cuando flaquean la voluntad y el ánimo. En ella cabe todo: la desazón, la desconfianza, los temores que he ido acumulando . Todos los naufragios del mundo. Bach como fondeadero. Puerto en mitad de la tormenta. Último refugio.

Confieso que Glenn Gould me sedujo desde que descubrí su interpretación tan personal de las variaciones Goldberg. La música brotando como un manantial en primavera. La transformación de su cuerpo a través del piano, la extraña silla sobre la que se balanceaba en éxtasis mientras Bach fluía por sus venas. Os regalo al final unas imágenes para que tambien podais disfrutarla.

Ahora he podido acercarme al día a día del maestro canadiense. Un ser frágil e huidizo, enamorado de los coches, los animales y la música, que resplandecía junto a su querido Yamaha, perfecta sintonía entre hombre e instrumento, que gracias a esta magnífica biografía de Alejandro Castroguer, se hace más viva que nunca.

Y es que solo otro artista, como el propio Castroguer, podía imaginar con tanta agudeza los entresijos del alma de Glenn Gould, el pianista más admirado del pasado siglo. Merecidísimo Premio Jaén de Novela.

Aria… Se que lo sabes. Que estoy aquí solo por ti. Tras dedicarme una sonrisa de complicidad, estiras los brazos y extiendes los dedos. La niebla se disipa. Y amanece, radiante, la música de Bach.

Glenn-Castroguer

Glenn. Alejandro Castroguer. XXXI Premio Jaén de Novela. Ed. Almuzara. 2015. 270 págs.


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